¿12 uvas? o ¿Metas posibles?

Tal y como lo realizo año tras año, esta época es realmente especial porque nos invita a reflexionar sobre lo que hicimos y dejamos de hacer durante estos 12 meses. No se trata de comerse las 12 uvas el 31 de diciembre y pedir doce deseos, y que al llegar a la cuarta uva ya ni siquiera nos acordamos qué pedimos en la primera; se trata de sentarnos unos días antes y analizar a conciencia cómo vamos a direccionar el año que viene y a partir de ahí escribir metas concretas, que sugiero sean pocas, a lo sumo tres, pues es muy difícil que podamos concentrar nuestra atención en más de 4 metas, y en este orden, mucho menos en 12. El tener pocas metas nos ayuda a no frustrarnos, al contrario, como l

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